Ojo vago, ¿qué es?

El ojo vago o también conocido como ambliopía es una alteración de la vista provocada por una mala coordinación de los ojos, normalmente porque uno de los ojos deja de funcionar correctamente y lo que supone es pérdida de visión en uno o en ambos ojos. Se trata de una patología que se manifiesta sobre todo durante el desarrollo visual en la infancia durante la época conocida como plasticidad cerebral.

Como cualquier otro tipo de anomalía visual, si se trata a tiempo se puede corregir sin necesidad de que nos deje huella en la posteridad, pero si no se trata, cabe la posibilidad de no volver a recuperar el ojo dañado. En este post te contamos todo lo que necesitas saber sobre el ojo vago, descubre cuáles son sus causas y cómo se pueden tratar. ¡Sigue leyendo!

Principales causas del ojo vago

Las principales causas por las que puede aparecer el ojo vago son la anisometropía y el estrabismo.

La anisometropía se produce cuando cada ojo tiene un problema refractivo diferente (miopía, hipermetropía o astigmatismo), o lo que es lo mismo, cada ojo tiene una graduación distinta. Por encima de tres o cuatro dioptrías de diferencia es cuando aparece el ojo vago, ya que el cerebro no es capaz de reconocer la información que recibe a través de los ojos.

Por su parte, el estrabismo, se manifiesta como una causa directa de la ambliopía y se identifica con la desviación de uno de los ojos, es decir, cuando uno de los dos ojos mira en una dirección distinta. Esta desviación disminuye la agudeza visual, así como la sensación de profundidad en los objetos.

ojo vago tratamiento

¿Cómo solucionar el ojo vago?

El primer paso sería definir concretamente el problema del que se trata y para ello podemos acudir a pruebas como el cover test, en el cual nos taparemos alternativamente cada ojo para ver si se trata de un problema de refracción o también podemos dilatar la pupila para ver la graduación de los ojos.

El cualquier caso, las mejores opciones para solucionar el ojo vago son los parches y las lentes graduadas. En el caso del parche, se coloca sobre el ojo “bueno” obligando así al ojo dañado a trabajar mientras que las gafas ayudan a equilibrar la graduación de ambos ojos. Y como alternativa a estas opciones también se puede recurrir a dilatadores de pupilas o filtros en las gafas para hacer funcionar el ojo dañado (como el parche) y utilizar terapia visual que ya comentamos en anteriores posts.

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